MEDICINA ANCESTRAL EN LAS COMUNDADES INDIGENAS
En Ecuador, la medicina
tradicional es un patrimonio ancestral profundamente arraigado en las
comunidades indígenas, afroecuatorianas y mestizas, transmitido de generación
en generación como un recurso vital para la salud comunitaria. Este conocimiento,
que utiliza plantas medicinales y rituales curativos, busca sanar tanto el
cuerpo como el espíritu y está custodiado por figuras como los yachaks y
curanderos, quienes conectan a las personas con su entorno. A pesar de su valor
cultural, la medicina tradicional enfrenta retos en su coexistencia con la
medicina moderna, principalmente debido a la falta de reconocimiento oficial
por parte del Estado, lo que limita el ejercicio legal de sus practicantes y
los exponen a riesgos legales. Sin embargo, asociaciones como Jambi Huasi han
facilitado avances importantes, como la legalización de algunas agrupaciones a
través del Ministerio de Salud, promoviendo la conservación de los recursos
naturales y el saber ancestral. Esta apertura también invita a un diálogo entre
ambas medicinas, lo cual podría beneficiar a la salud comunitaria al
complementar sus enfoques.
Con la práctica frecuente, las parteras han consolidado sus procedimientos a la hora de atender un parto los cuales se agrupan en la subcategoría técnicas empleadas en el trabajo de parto, que son aplicadas desde el periodo previo al nacimiento, durante éste y en el alumbramiento
UTILIZACIÓN DE LA MEDICINA ANCESTRAL
La medicina ancestral es el conjunto de saberes y prácticas curativas transmitidas por generaciones, que conectan el cuerpo, la mente y el espíritu con la naturaleza. Se basa en el uso de plantas medicinales y hierbas sagradas, como la ruda, la manzanilla, el eucalipto o la menta, empleadas para aliviar dolencias físicas y emocionales. Más que un simple tratamiento, representa una forma de vida que honra la sabiduría de los pueblos originarios y la fuerza sanadora de la tierra.
Entre los elementos que utilizan se encuentra la vela (purificar la energía), las piedras (instrumentos neutralizantes y de protección), el huevo (diagnóstico y tratamiento del mal de ojo y mal aire), el cuy (diagnóstico de enfermedades) y las plantas, que en su mayoría son propias de la zona y las extraen de sus propios huertos. Así, sanadoras y sanadores utilizan la manzanilla para tratar el dolor del estómago,
En varias comunidades del Ecuador, la medicina ancestral sigue siendo una parte importante de la vida diaria, y poco a poco ha empezado a ser reconocida por el sistema de salud. En algunos centros interculturales, especialmente en lugares como Pastaza o Chimborazo, los médicos tradicionales trabajan junto con los profesionales de salud, combinando sus conocimientos para atender mejor a las personas. También se han realizado estudios en universidades para conocer más sobre las plantas curativas y su efecto en el cuerpo, lo que ayuda a valorar los saberes de nuestros pueblos y mantener viva su práctica.
A pesar de estos avances, todavía existen muchas dificultades. En algunos casos, los jóvenes ya no se interesan en aprender los conocimientos de los mayores, y muchas plantas medicinales están desapareciendo por la contaminación o la tala. Además, hay empresas que usan las plantas tradicionales sin reconocer a las comunidades que las descubrieron. Por eso, las organizaciones indígenas están impulsando talleres, ferias y espacios comunitarios para seguir compartiendo este conocimiento y demostrar que la medicina ancestral no solo cura el cuerpo, sino que también fortalece el espíritu y la identidad de los pueblos.
La Medicina
Indígena Tradicional es la concreción de un cúmulo de saberes en torno a
la salud y enfermedad que los pueblos indígenas originarios han acopiando y
organizando a lo largo de su historia.
Estos conocimientos han sido ordenados en una visión del mundo (Cosmovisión) que pone énfasis en la totalidad de las cosas, en la relación de las personas y los seres vivos con la naturaleza, las divinidades, el cosmos y en el equilibrio entre diferentes elementos y conceptos que se manifiestan físicamente en el organismo y/o partes de él con procesos de frío o calor. Así se estructuró y se mantiene en un sistema determinado y complejo de atención a la salud que configura un modelo causal propio muy elaborado; una nosología que pone el acento en el equilibrio corporal y en la fuerza vital de los individuos; procedimientos diagnósticos complejos que obedecen a la misma racionalidad; así como un conjunto amplio de procedimientos terapéuticos que pretenden la restauración del equilibrio perdido en la persona, así como con las fuerzas sociales, naturales y divinas en las que se mueve.


